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sábado, 21 de junio de 2008

A desalambrar ...

Bueno se puede tomar como propuesta ¿no?

domingo, 8 de junio de 2008

Zaiat dixit: La receta de magos de la city

Por Alfredo Zaiat

El desproporcionado conflicto con el campo ha desplazado la atención económica sobre uno de los principales obstáculos que debe enfrentar el Gobierno. La confluencia de mezquinas especulaciones políticas, de disputas de intereses mediáticos, de carencias en la gestión oficial y de la exteriorización de un poder emergente nacido de la trama multinacional sojera ha logrado que “el campo” pasara a ocupar el centro de la escena de la economía. Sólo una sociedad fragmentada y con una legitimidad cuestionada de representaciones sectoriales pudo engendrar semejante enfrentamiento. Cualquiera que eleve la mirada sobre su ombligo tendrá la posibilidad de analizar que se desarrolla la paradoja de una pelea por la abundancia de alimentos en un contexto internacional dramático por el hambre provocado por el alza de los precios de los granos. El cambio del núcleo de prioridades que ha logrado la revolución rentista agraria es un reflejo que la agenda de discusión política y económica no siempre se refiere al interés de las mayorías. Una muestra es la “opción por los ricos” de la jerarquía de la Iglesia expresada en su último documento. El hastío por esta disputa de casi tres meses que ha empezado a manifestar gran parte de la clase media se debe no sólo a la reiteración de discursos, modos y exabruptos de los actores, sino a que observa con su particular sensibilidad de bolsillo que el principal problema económico hoy no es la situación del campo. Sabe que lo fundamental es la evolución de los precios domésticos, cuestión a la que el Gobierno debería empezar a dedicar más energía que a contestar la sucesión de incoherencias del variopinto elenco de dirigentes agropecuarios.

El proceso de aumento de los precios es bastante complejo, porque intervienen varios factores que requieren ser abordados con una estrategia integral. Una de las políticas de ese plan general son los cupos de exportación y las retenciones, que siendo móviles son más eficientes y previsibles para desacoplar el recorrido de los precios internacionales con los locales. Pero se trata solamente de un par de medidas necesarias. La gestión relevante debe concentrarse en controlar las expectativas y, a la vez, ratificar un consistente modelo macroeconómico que permita acercarse a los múltiples objetivos de crecimiento económico, creación de empleo, distribución del ingreso y control de la inflación. No es una tarea sencilla porque es una combinación ambiciosa donde se cruzan conflictos entre esas variables. Por eso mismo resulta clave mantener la solvencia de la política macroeconómica, como la verificada en el período 2003-2006.

Las expectativas inflacionarias no son un aspecto menor teniendo en cuenta la memoria colectiva traumática, que brinda un ejercicio aceitado de indexación. A esta altura, sólo la terquedad autodestructiva de la administración kirchnerista explica la persistencia de mantener la intervención autoritaria del Indec emitiendo índices cuestionados. Y también el sostenimiento de la controvertida e ineficiente gestión del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, para controlar los precios. Sobre ese terreno fangoso confluyen las mismas miserias políticas, mediáticas, sociales y económicas que se expresan en el conflicto con un sector del campo. De ese modo, la confusión aumenta junto a las expectativas inflacionarias, alimentadas por encuestas truchas y estimaciones privadas exageradas. Por caso, la inflación del año pasado fue del 17 por ciento según el Latin American Consensus Forecast, que reúne los verdaderos datos de consultoras y bancos nacionales y extranjeros. Esa cifra, destacada en informes del estudio Econométrica de Mario Brodersohn, economista muy crítico de la política y gestión del kirchnerismo, revela que la inflación de 2007 estuvo lejos de los pronósticos catastróficos, y también del informado por el Indec. Esto implica que existe un problema para ocuparse y preocuparse, aunque no se presenta una situación de precios descontrolada, como muchos insisten en mostrar. Ahora bien, si las expectativas siguen deteriorándose por la devaluación en la credibilidad del Indec y la improductiva presencia de Moreno en el elenco gubernamental se hace más complicado estructurar una política antiinflacionaria gradual.

La experiencia indica que cuando los gobiernos no asumen a tiempo costos políticos (en este caso, Indec y Moreno) terminan luego eligiendo el peor camino: cuando la situación se pone bien complicada, desesperados apelan a los magos que en Argentina se encuentran en cantidad entre los economistas de la city, que venden la receta milagrosa en un paquete cerrado y con moño. El papel envoltorio, atractivo y seductor, de ese regalito hoy es el atraso del tipo de cambio. Como se sabe, ése es un modelo diferente del que permitió a la economía recuperarse con un vigor impensado en los últimos años. Dejar caer la paridad cambiaria como estrategia para frenar los precios es una tentación que sólo quienes tienen firmes convicciones pueden eludir. La tablita de Martínez de Hoz y la convertibilidad de Cavallo son dos potentes disuasivos para no transitar ese sendero. Sin embargo, la especulación política electoral en algunas ocasiones puede hacer tropezar con la misma piedra no una, ni dos, sino tres veces.

Castigar a los especuladores y a los exportadores es una medida que ayuda a disciplinar a poderosos agentes económicos. El riesgo es que dejar caer el dólar ofrece en el corto plazo resultados inmediatos en el frente de los precios, lo que fascina a políticos y calma la ansiedad de la clase media. Genera todos los efectos rápidos que el sentido común reclama: baja la inflación, incrementa el poder adquisitivo, facilita el pago de la deuda, ingresan capitales. Pero las consecuencias al tiempo de recorrido ese camino ya son conocidas: aumento de las importaciones, restricción externa, desestructuración productiva, fragilidad de las cuentas fiscales, vulnerabilidad financiera, aumento del desempleo y empeoramiento en la distribución del ingreso.

Para evitar el camino fácil de la apreciación cambiaria se requiere convicción política y una gestión macroeconómica consistente. El régimen de tipo de cambio real competitivo ha ofrecido muy buenos resultados en la ambiciosa política de múltiples objetivos. La inflación del año pasado afectó el tipo de cambio bilateral (con el dólar) pero pudo ser compensado porque se jugó con caballo ajeno, debido a la apreciación del real y del euro, que permitió mantener un tipo de cambio multilateral competitivo. La crisis internacional y el déficit de cuenta corriente del elogiado por exageración Brasil hacen presumir que la tendencia de esas monedas será diferente. Entonces, el aumento de los precios domésticos terminará afectando la competitividad del tipo de cambio. Si se le suma el atraso inducido por el garrote a especuladores y exportadores, el panorama se presenta más complejo porque lo que era un castigo puede descubrirse como una solución rápida al problema de los precios.

El economista Roberto Frenkel se pregunta en un reciente documento “¿qué política cambiaria es más conveniente para instrumentar un Tipo de Cambio Real Competitivo y Estable?”. Se responde que no se refiere al corto plazo con una indexación mecánica del tipo de cambio nominal con la diferencia entre la inflación doméstica y la internacional. “El atributo de estabilidad (del tipo de cambio competitivo) apunta a plazos más extendidos. Su principal propósito es reducir la incertidumbre en los plazos relevantes para las decisiones de empleo e inversión en actividades comerciables existentes o nuevas”. Y señala que “la política cambiaria debe combinar la emisión de señales referidas a la estabilidad del tipo de cambio real en largo plazo con la flexibilidad de corto plazo”. Esto último para desalentar los movimientos de capitales especulativos y suavizar la cuenta de capital del balance de pagos.

Un aspecto básico de ese modelo es comprender que la política cambiaria mantiene encendido un poderoso motor de expansión de la demanda agregada y del empleo, lo que implica un factor permanente de presión inflacionaria inexistente en otros regímenes cambiarios, tensión que debe ser aliviada a través de las políticas fiscal, monetaria y de ingresos (acuerdos de precios y salarios). Por eso mismo, para no caer en la receta fácil del atraso cambiario que derivan en frustración y destrucción económica, el sendero de crecimiento con un tipo de cambio real competitivo requiere de una conducción convencida y autoridad en la esfera de la gestión económica para superar los actuales obstáculos.

El conflicto con el campo se canalizará, si los dirigentes de las entidades optan por el camino democrático, en la esfera política. En tanto, el proceso de aumento de precios se debe enfrentar, además de contar con un indispensable respaldo político, con una estrategia macroeconómica consistente.

Página 12

lunes, 2 de junio de 2008

Guardando Lindos Recuerdos del Lock Out

A este hay que subirle el volumen y escucharlo con mucha atención...

 

ABC noticias
Eduardo Buzzi: "Hemos demostrado que se puede desabastecer"

[01/04 | 06:14 ] Las cuatro entidades del campo ratificaron la medida de fuerza y criticaron parte del paquete anunciado por Lousteau.

Sin embargo, celebraron la convocatoria al diálogo.
El titular de Federación Agraria, Eduardo Buzzi, señaló, a minutos de conocerse las medidas al campo anunciadas por la propia Presidente de la Nación, que las medidas "no cambian la esencia del conflicto".
Asimismo, Buzzi destacó que "aunque las medidas demuestran una mejora en el diagnóstico" todavía manifiestan "muchas generalidades con temas que son importantes para el sector".
El titular de CRA, Mario Llambías, respaldó las palabras de Buzzi y dijo que el Gobierno "no entiende" los motivos que llevaron a los productores rurales a realizar un paro y salir a las rutas. "Sigue habiendo la falta de una política a largo plazo que permita el crecimiento del sector", dijo.
También, Llambías estimó publicamente que la presidente Cristina Kirchner está "mal asesorada en el conflicto" y que las medidas deben ser revisadas.
Por su parte, Luciano Miguens, Presidente de la Sociedad Rural Argentina respondió al discurso de la mandataria destacando que “se informó de la medida sin tener en cuenta lo que pensaba el sector”.
"Creo que está equivocada la Presidente o el ministro cuando dicen que no habíamos acudido a conocer la medida. Nos dijeron que no había posibilidad de reformarla y el paro es la consecuencia de tanto rechazo".
Asimismo, la Sociedad Rural también se mostró sorprendida por las medidas anunciadas en Gobierno y dijo, a través de su presidente, Luciano Miguens que "parece increíble" que el campo pudiera aceptarlas.

|| Fuente: 01 de abril de 2008 (Infobae-ei)

viernes, 30 de mayo de 2008

Ejercicios de la memoria

El gobierno de Arturo Illia tuvo como principal enemigo a la SRA (Sociedad Rural Argentina) y a las trasnacionales de los medicamentos (léase ley de patentes).

Todos ellos han tenido la astucia de esconder la mano y usar a otros actores para que pongan la cara, la voz y el cuerpo. Entonces usaron hasta al “lobo” Vandor - aquél que se había atrevido a desafiar hasta al propio Gral. Perón - que entró junto a ellos a la Casa Rosada para consagrar al “emperador” Onganía. Seguramente “el lobo” ignoraba, en aquel instante, que se había comprado un boleto de ida en un tren rápido hacia su propia muerte. ¿Cuál era la bronca de la SRA con Illia? No toleraban los precios máximos que Illia había puesto a la carne, el control de cambios, en noviembre de 1964 (que significaba una manera de apropiarse de la renta agraria), las "retenciones", la ley de arrendamientos y aparcerías. Y el colmo del escándalo: el proyecto de ley del impuesto a la renta normal potencial de la tierra. Una medida que no se atrevió a instrumentarla Perón en sus dos primeros gobiernos y que luego lo intentaría – con los resultados también conocidos – José Ber Gelbard, su último ministro de Economía. Vale recordar esta parte de la historia hoy. También hay que decir que el desabastecimiento provocado por esos mismos intereses (el famoso Grupo de los 8) llevó a la hiper de finales de los 80 y al colapso del gobierno de Alfonsín.
No se conformaron, hasta que Menem les dio lo que nadie les había dado antes. Al precio de reventar la actividad agropecuaria y las economías regionales con el 1 a 1. Pero a la SRA a esa altura no le importaba; en 150 años de dominio sobre el sector externo, han diversificado y concentrado la actividad de modo que si no ganan por los granos o la carne, buenas y redituables son las operaciones financieras.
Ya les había pasado con Onganía. Tras la devaluación, Krieger Vasena estableció retenciones de tal magnitud que las actuales son una monedita. La medida casi no provocó una queja entre los miembros de la SRA. Ellos lo habían aupado.
Ahora hay que tener cuidado. La torpeza de algunos desde el gobierno – metido en más internas de las soportables – y las encendidas arengas de opositores sin memoria histórica, pueden llevarnos al abismo. Al shock. Y de la mano del shock, no viene la democracia, la República, ni nada que se le parezca.
Viene el capitalismo del desastre, regresa el neoliberalismo. Vale la pena leer La doctrina del shock, un notable libro de Naomi Klein.
Carlos Abel Suárez 26-03-2008

miércoles, 28 de mayo de 2008

Zaiat dixit: El campo protesta y la tierra trabaja

Por Alfredo Zaiat

Una pregunta sencilla, que requiere abandonar análisis rústicos, para tratar de entender lo que para la mayoría ya resulta incomprensible por la extensión del conflicto: ¿cómo puede mantener un grupo empresario el estado de lockout permanente sin quebrar durante casi tres meses, con piquetes de varios días en las rutas, suspensión de comercialización de cereales y hacienda, largas asambleas, jornadas de tractorazos y marchas a las plazas de los pueblos? Cualquier otra actividad económica si realizara una protesta tan contundente frenando su ritmo productivo sufriría pérdidas extraordinarias. Muchas empresas caerían y sus trabajadores quedarían en la calle. Por eso mismo, los patrones de industrias o de comercios no disponen, en general, un lockout, y si lo hicieron en un pasado turbulento fue por un par de días. Hasta los obreros y empleados presionarían para volver a retomar la actividad para preservar sus puestos. ¿Por qué, entonces, los dueños, arrendatarios y arrendadores de campos agropecuarios pueden hacer un lockout, protestas, marchas y no trabajar? ¿Por qué los peones rurales no se quejan?

La respuesta, que evitan los dirigentes de las entidades que representan a un sector del campo y que elude la mayoría abordar, es que la actividad del agro tiene la particularidad de que no se detiene por un lockout. No pierden mucho; más bien, casi nada. La soja sigue creciendo, no se detiene el ordeñe de las vacas y los cerdos siguen engordando. Y esa particularidad del campo no es sólo por la obviedad de que los peones no están parando ni que sus patrones no los dejarían parar. La especificidad del campo, que permite semejante protesta extendida en el tiempo, se encuentra en lo que los economistas clásicos estudiaron y que hoy sus seguidores modernos desconocen o ignoran: el factor tierra y, por lo tanto, la renta de la tierra, que no es como cualquier otro activo de la economía. Se trata de una cuestión compleja que se aleja del lugar común de los economistas mediáticos, pero que si no se estudia provoca confusiones generalizadas, como las que hoy existen.

La tierra tiene características propias que la hacen diferente a los otros factores de producción (trabajo y capital), a saber: no es producida por el trabajo humano, no es reproducible, es limitada en cantidad y es de calidad heterogénea. La renta agraria es una ganancia extraordinaria de la que se apropian los dueños de los campos, originada en ventajas naturales (fertilidad del suelo y clima). Argentina, por obra y gracia de la “pampa pródiga”, tiene una notable renta agraria diferencial a escala internacional. Por ese motivo la ganancia extraordinaria en la industria, atribuible a una ventaja tecnológica, no es una renta, y sí lo es la que surge de ventajas naturales. Ese avance industrial tarde o temprano puede ser copiado y sumar competidores para aprovechar ese nicho rentable. En cambio, la tierra fértil no se puede reproducir.

Como la renta de la tierra en Argentina, y en especial en la rica Pampa Húmeda, es una ganancia extraordinaria, y la tierra es un patrimonio social (por las ventajas naturales que son de toda la población), el Estado tiene la facultad de regular la forma en que dicha renta agraria a escala internacional se distribuye al interior de la sociedad. Varios son los instrumentos de política económica que puede utilizar para ese objetivo: impuestos sobre la renta potencial de la tierra, sobre las tierras no explotadas, implementar una reforma agraria, controlar el volumen y precios de las exportaciones. Y también disponer retenciones.

Página 12

lunes, 26 de mayo de 2008

Sujeto tácito: clases de gramática en la Rosada

Hoy habló Cristina, habló de las obra de los Chihuidos, que regularía los ríos que hoy inundan poblaciones neuquinas.

Habló de lo importante que es la solidaridad, de lo que significa comprometerse con la patria chica, para comprometerse con la Patria, en fin dijo las cosas que una presidente tiene que decir para llevar adelante la gestión que el voto popular le ha encomendado.

No dijo una palabra respecto al campo. Pero bueno, a buen entendedor ...

Una familia muy normal

unaflianormal

Extracto de A elegir de Eduardo Aliverti en Página 12

Lo que ayer se amuchó en Rosario es una expresión inigualable del pensamiento más reaccionario de esta sociedad, en algunos casos representado por los grupos tradicionales del privilegio; en otros por la inconsciencia social de sectores medios, urbanos y campestres, unidos bajo la bandera del individualismo pequeño burgués y la genética gorila; y en otros por el oportunismo político de liberales y hasta de tribus que se dicen de izquierda. Si se le agrega que se les sumó la Iglesia, sólo que con el cinismo de vías indirectas, el cartón está lleno salvo por un casillero faltante que es la buena noticia: no hay partido militar. Tampoco acompaña el resto del establishment, es cierto, beneficiado por el tipo de cambio alto, la recuperación del poder adquisitivo de algunas franjas medias y, a pesar de que el estilo gubernamental no les resulta muy simpático, la certeza de que el oficialismo es lo único que hay en condiciones de administrar la política. De hecho, están negociando un acuerdo a largo plazo que el Gobierno quiere presentar como el Acuerdo del Bicentenario. Pero las medidas de fuerza del movimiento campestre perjudicaron el clima de buenos negocios, y ya advirtieron que sin el concurso del “campo”, en un país agropecuario, el pacto no tendría sentido. De manera que no se está ante un conflicto menor, porque el poder de fuego de los gauchócratas, lejos de ser todopoderoso, ya demostró que sí les alcanza para lastimar. En el funcionamiento concreto de la economía y en el hecho de que, por un cúmulo de factores, se reaglutinó en torno de ellos un pedazo considerable de la derecha (si quiere vérselo desde una categoría de diferenciación con los rasgos progres del kirchnerismo) o de la derecha de la derecha (si se prefiere juzgarlo con ortodoxia).

miércoles, 21 de mayo de 2008

Rehenes de Monsanto

http://static.pagina12.com.ar/fotos/20080514/subnotas/na06fo12.jpg

Por Raúl Montenegro *

Qué duro es sentirse minoría en un país de falsas mayorías.

Qué duro es ver que el gobierno nacional y los ruralistas luchan entre sí cuando son cómplices necesarios del país sojero.

Qué duro es ver cacerolas relucientes y llenas de soja RR en el asfalto civilizado de Buenos Aires.

Qué duro es ver las cacerolas renegridas y sin tierra de los campesinos de Santiago del Estero.

Qué duro es ver a los estudiantes de universidades argentinas con sus carteles de apoyo a los ruralistas en huelga, como si Monsanto y el Che Guevara pudieran darse la mano.

Qué duro es recordar que esas cacerolas relucientes, esos estudiantes movilizados y esas familias temerosas del desabastecimiento no salieron a la calle cuando los terratenientes de este siglo XXI expulsaron a familias y pueblos enteros para plantar su soja maldita. Qué duro es ver la furia ruralista al amparo de reyes sojeros como el Grupo Grobocopatel.

Qué duro es ver el rostro reseco de doña Juana expulsada, de doña Juana sin tierra, de doña Juana con sus muertos bajo la soja.

Qué duro es ver que se cortan las rutas para que China y Europa no dejen de tener soja fresca, y para que Monsanto no deje de vender sus semillas y sus agroquímicos.

Qué duro es comprobar, con los dientes apretados, y con el corazón desierto y sin bosques, que nadie habló en nombre de los indígenas expulsados de sus territorios, de sus plantas medicinales, de su cultura y de su tiempo para que la soja y el glifosato sean los nuevos algarrobos y los nuevos duendes del monte.

Qué duro es ver con las manos y tocar con los ojos que nadie habló en nombre de los campesinos echados a topadora limpia, a bastonazos y a decisiones judiciales sin justicia para que ingresen el endosulfán, las promotoras de Basf y las palas mecánicas con aire acondicionado.

Qué duro es saber que nadie habló en nombre del suelo destruido por la soja y por el cóctel de plaguicidas.

Qué duro es comprobar que muchos productores, gobiernos y ciudadanos no saben que los suelos sólo son fabricados por los bosques y ambientes nativos, y nunca por los cultivos industriales.

Qué duro es saber que para fabricar 2,5 centímetros de suelo en ambientes templados hacen falta de 700 a 1200 años, y que la soja los romperá en mucho menos tiempo.

Qué duro es recordar que el 80 por ciento de los bosques nativos ya fue destrozado y que funcionarios y productores no ven o no quieren ver que la única forma de tener un país más sustentable es conservar al mismo tiempo superficies equivalentes de ambientes naturales y de cultivos diversificados.

Qué duro es observar cómo se extingue el campesino que convivía con el monte y cómo lo reemplaza una gran empresa agrícola que empieza irónicamente sus actividades destruyendo ese monte.

Qué duro es ver que el monocultivo de la soja refleja el monocultivo de cerebros, la ineptitud de los funcionarios públicos y el silencio de la gente buena.

Qué duro es saber que miles de argentinos están expuestos a las bajas dosis de plaguicidas, y que miles de personas enferman y mueren para que China y Europa puedan alimentar su ganado con soja.

Qué duro es saber que las bajas dosis de glifosato, endosulfán, 2,4 D y otros plaguicidas pueden alterar el sistema hormonal de bebés, niños, adolescentes y adultos, y que no sabemos cuántos de ellos enfermaron y murieron por culpa de las bajas dosis porque el Estado no hace estudios epidemiológicos.

Qué duro es saber que los bosques y ambientes nativos se desmoronan, que las cuencas hídricas donde se fabrica el agua son invadidas por cultivos y que la Argentina está exportando su genocidio sojero a la Amazonia boliviana.

Qué duro es comprobar que las cacerolas relucientes son más fáciles de sacar que las topadoras y el monocultivo.

Qué duro es comprobar que en nombre de las exportaciones se violan todos los días, impunemente, los derechos de generaciones de argentinos que todavía no nacieron.

Qué duro es ver las imágenes por televisión, los piquetes y las cacerolas mientras las almas sin tierra de los campesinos y los indígenas no tienen imágenes, ni piquetes, ni cacerolas que los defiendan.

Qué duro es comprobar que estas reflexiones escritas a medianoche sólo circularán en la casi clandestinidad mientras Monsanto gira sus divisas a Estados Unidos, mientras las topadoras desmontan miles de hectáreas en nuestro Chaco semiárido para que rápidamente tengamos 19 millones de hectáreas plantadas con soja, y mientras miles de niños argentinos duermen sin saber que su sangre tiene plaguicidas, y que su país alguna vez tuvo bosques que fabricaban suelo y conservaban agua. Muy cerca de ellos, las cacerolas abolladas vuelven a la cocina.

* Biólogo. Premio Nobel Alternativo (Estocolmo, Suecia). Profesor titular de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba, montenegro@funam.org.ar

Página 12

miércoles, 14 de mayo de 2008

De Blumberg a De Angelis: manual para fabricar líderes

14 de Mayo de 2008 |12:27

Pocos liderazgos sociales, como el de Alfredo de Angelis, ha construido la televisión en estos últimos años. Es que no aparecía nadie después de aquel fenomenal banquete audiovisual que montó la televisión para catapultar a Juan Carlos Blumberg, como vocero legítimo de la sociedad en temas de seguridad.

 

por Marcelo Padilla

La clase media y alta porteña se vio identificada con aquel ex ingeniero, hoy en el olvido, que arengaba a las masas por más policías y más leyes, luego que su hijo Axel fuera asesinado en marzo de 2004. Un gran movimiento social pro seguridad aparecía como primer claroscuro crítico para el gobierno del ex presidente Néstor Kirchner.

De las marchas con las velas a los atriles políticos, Juan Carlos Blumberg cosechó un alto capital social que rifó en las últimas elecciones al presentarse como candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, y acompañando al neuquino Jorge Sobisch para la presidencia. Y se vino la debacle con la “noticia inmoral” que informaba que el ingeniero no era tal. Y el ex ingeniero tuvo que reconocerlo y desdecirse ante la prensa amiga que lo acompañó y le hizo el aguante en su patriada justiciera. Y los medios le soltaron la mano. Entonces, a la televisión, no le venía bien cualquier personaje, necesitaba uno que interpelara a la sociedad con el lenguaje que la sociedad muchas veces quiere oír.

El imperio televisivo encontró en la construcción del liderazgo de Blumberg una eficaz formula: coproducir figuras mediáticas que tuvieran cierto ascendiente en el imaginario social, y que desde allí se interpelara a la gente, apelando a sus íntimos deseos imaginarios de movilidad social: el no-ingeniero era una figura deseable y todos querían ser como Blumberg, sin el cadalso de perder a un hijo y sin ser ex ingeniero.

Ahora De Angelis

Según el diario entrerriano “Nogoyá”, en nota del 1/4/08, Alfredo de Angelis, integró el grupo de militancia peronista conocido como “Los Pitufos de Gualeguaychú” que lideraba el actual Senador Nacional Guillermo Guastavino.

“De Angelis tenía serias aspiraciones de integrar la lista de Diputados Provinciales del PJ del pasado año 2007, lista que encabezaba Jorge Busto, pero esto fue algo que no se cristalizó y del cual nunca se supo el porqué- señala el diario online entrerriano- se supone que la demanda y los compromisos eran muchos para esos cargos legislativos”. Lo cierto es que Alfredo De Angelis no era el mismo de ahora, sino seguramente otra hubiese sido la conformación de la lista de Diputados del PJ.

Hoy, Alfredo De Angelis forma parte de una nueva coproducción. El estreno del año. Made in tierra adentro, un labriego arrendatario -arrienda junto a su hermano Atilio cerca de 800 hectáreas anuales y cultivan soja, maíz, girasol y trigo- hijo de inmigrantes que busca en su riesgo mayor rentabilidad ante la concentración de la riqueza sojera en el campo. Y en las asambleas televisadas en directo, con el enfoque de la cámara puesta en esa imagen del hombre del interior, laborioso, que habla lindo y simpático, que grita verdades de su particularísima realidad campechaña, la tele, montó el espectáculo.

Primero sin el diente y mal afeitado, se mostraba a un De Angelis popular, opacando sospechosamente a sus colaboradores: hombres de boina y prolijamente enropados con sus 4x4 atadas al palenque. Algo similar ocurría con los miembros de las cuatro entidades lideres del Lockout patronal, donde Eduardo Buzzi, presidente de la FAA, aparece como el “pequeño burgués intelectualizado”, mejor presentable para la tele, para no apelar a los Llambías y Miguens, dos acartonados que hablan con el lenguaje de los dueños del campo y no de los que lo arriendan. Sin embargo, De Angelis no se siente utilizado: "Es un conflicto que involucra a todo un sector y los terratenientes me están ayudando a viajar por todo el país", dijo el viernes pasado a un medio nacional.

Pero no pasaría mucho tiempo para que vieran en el entrerriano, a un político opositor que ya no sólo habla de retenciones sino de “cambiar el modelo”, propio del lenguaje de quienes quieren volver al libremercado.

Su prueba de fuego la tuvo el lunes por la tarde-noche, cuando los dirigentes agrarios se apearon en el congreso nacional, convocados por la oposición política. Allí brilló un De Angelis lider de todos, más populachero que Blumberg, cercado por Llambías y Miguens, y vitoreado por la política.

Link permanente: http://www.mdzol.com/mdz/nota/47025

“NO RECUERDO UNA RESPUESTA TAN VIRULENTA DEL CAMPO FRENTE A LAS RETENCIONES A LAS EXPORTACIONES”

18/3/2008 -

En su diálogo con AM-530, Rapaport sostuvo que el actual es "sin duda un paro que tiene referencias históricas. El tema de las retenciones a las exportaciones que afectan al agro se dio muchas veces en la historia argentina. Sin embargo en pocas ocasiones los productores reaccionaron como ahora. El más recordado fue durante el gobierno de Perón, cuando una confrontación muy fuerte entre el campo y Perón por varias medidas adoptadas, como el estatuto del peón rural hasta el congelamiento de los arrendamientos". Sin embargo Rapaport fue contundente cuando recordó que en años sucesivos también tuvieron protestas pero menos violentas. “En gobiernos liberales como el de Frondizi o con ministros como Alsogaray, en el 63 durante el gobierno de Illia y el plan de Krieger Vasena en el 67 que aplicó fuertes retenciones al agro, las protestas de los ruralistas se dieron en forma muy mitigada. En el caso de Krieger Vasena hay que recordar que pertenecía al establishment y por lo tanto no fue tan condenado” afirmó Rapaport. Agregó que en este tipo de reacciones, confluyen factores políticos e ideológicos e intereses de diverso tipo. “La reacción del campo no es la misma según el tipo de gobierno involucrado, como no fue la misma respecto de Martínez de Hoz que aplicó la devaluación del peso que perjudicó al agro ni con Menem y la convertibilidad que también tuvo efectos negativos. Ahí tampoco hubo reacciones tan violentas”.
Para Rapoport, “hoy las retenciones tienen características muy particulares. Por ejemplo, son móviles, cosa que en última instancia es más interesante para el agro porque si los precios internacionales descienden también bajan las retenciones. Además son diferenciadas, afectan más a los sojeros, porque el gobierno quiere desalentar el dominio de la soja y tratar de que haya mayor diversificación productiva para beneficiar a otros cultivos”. En su diálogo con AM 530, Rapaport sostuvo que en definitiva “el nudo de la cuestión es que las retenciones son absolutamente necesarias desde el punto de vista de la justicia fiscal ya que los altos precios internacionales de los granos y oleaginosas no se refleja en el plano fiscal. Y además hay que tener en cuenta la cuestión inflacionaria porque como la mayoría de los exportaciones son alimentos de consumo habitual, cualquier aumento en los precios internacionales repercute de manera inmediata en el mercado interno, y este proceso se controla aunque sea parcialmente a través de las retenciones porque impiden que esos precios suban más de lo razonable. Entonces, estamos hablando de una medida necesaria desde todo punto de vista y que además se aplica en muchos países” concluyó.

El Reporte de las Madres

CONTRA EL LOCK OUT AGRARIO

El jueves definiran el plan en el Hotel Bauen

D´Elía anuncia medidas de protesta contra el paro agropecuario

D´elía y Pérsico brindaron una conferencia de prensa en la sede de la Asociación de Personal Aeronáutico (APA).

El titular de la Federación de Tierra y Viviendas, Luis D'Elia, anunció hoy que "ante el ataque que sufre el gobierno nacional y si el lock out patronal se profundiza, vamos a realizar acciones concretas en toda la Argentina" y afirmó que el próximo jueves se definirá la modalidad aunque admitió que "seguramente vamos a salir a las calles".

viernes, 4 de abril de 2008

Zaiat dixit: La asamblea de la soja

Como siempre Zaiat ilumina, del Pagina del viernes 4 de abril.

Por Alfredo Zaiat

Los discursos ante multitudes buscan enfervorizar a sus seguidores. Ya sea en la Plaza de Mayo o en el costado de la ruta. Frases altisonantes, contradicciones y chicanas son usuales en semejantes actos. En algunas ocasiones, sin embargo, ciertas frases de esas exposiciones facilitan la comprensión de cuál es la raíz del conflicto, que enfrentan pasiones y especulaciones políticas. Gracias a Juan Etcheverría, el líder de los denominados productores autoconvocados, se hizo más transparente ayer lo que está en juego en el desafío del campo. Etcheverría dijo que quiere que el litro de leche se pague $ 1,20 a los tamberos y el kilo vivo de novillo a $ 4,50 a los ganaderos. También afirmó que, ahora que los pequeños productores se volcaron a la hiperrentable soja, el Estado sube las retenciones. Por fin un representante del sector transparentó el objetivo económico del piquete verde, más allá de los discursos tradicionales contra las retenciones y la intervención del Estado.

El valor de esas declaraciones reside en que esos reclamos exhiben el grave problema de las rentabilidades relativas en la producción agropecuaria y, por lo tanto, en la imperiosa necesidad de la intervención estatal. El negocio de la leche y la carne es rentable, pero bastante menos que el de la soja. Entonces el pedido de elevar el precio de la leche (de un promedio de 85 centavos a 1,20 peso) y el de la carne de novillo (de una media de 3 a 4,50 pesos) es para competir con esa ganancia extraordinaria de la vedette oleaginosa. Ese camino implica subir de 40 al 50 por ciento el precio de esos bienes sensibles de la canasta básica de alimentos de la población. Esos ajustes afectarían a los sectores más vulnerables de la sociedad.

Las retenciones móviles vienen a disminuir la hiperrentabilidad de la soja para acercarla a las de otras producciones del campo. Insistir con la orientación fiscalista de esa iniciativa es distracción. Etcheverría expuso de ese modo que los “hombres de campo” no quieren ganancias normales con la leche y la carne sino que aspiran a igualarlas a la de la soja. La publicación Márgenes Agropecuarios, de la que no se duda de su cercanía con el sector, ofrece un esclarecedor recorrido de los precios recibidos por los tamberos: en abril de 2002 obtuvieron 7 centavos de dólar por litro de leche; en 2003, 15 centavos; en 2005, 16; en abril de 2007, 24; y ahora 26,6 centavos de dólar. Un aumento de 282 por ciento en ese período.

Pero la soja igual sigue siendo mejor negocio. Si los dirigentes del campo dicen que quieren salvar a los tamberos deberían aplaudir las retenciones a la soja, además de apuntar al oligopsonio de las usinas elaboradoras (por ejemplo, La Serenísima). En cambio, si pretenden la hiperrentabilidad de la soja sin importar la diversidad de la producción de alimentos o los precios que debe pagar la población por la leche y la carne no deberían ocultarse detrás de la ubre de la vaca.

martes, 1 de abril de 2008

Zaiat dixit: Los Grobo sonríen

Por Alfredo Zaiat

Tarde, bastante tarde teniendo en cuenta la magnitud del conflicto que se generó, el Gobierno explicó en detalle por qué decidió establecer el mecanismo de retenciones móviles. Es probable, aunque no seguro, que el país se habría ahorrado semejante crisis si el ministro de Economía hubiera enseñado en su momento los motivos y los objetivos de una imprescindible intervención del sector público en el mercado de granos y oleaginosas. También tarde fue dispuesta esa medida que, con los precios internacionales en alza desde hace varios años y el avance de la sojización en el campo, se imponía desde bastante tiempo antes que el 11 de marzo pasado. Tarde implica reasignación de recursos, transferencia de ingresos, concentración de la riqueza y torpeza política. Rectificar ese error es mejor que prolongarlo, con todos los costos que han significado para la sociedad.

No es el caso de Eduardo Buzzi y Alfredo De Angeli, dirigentes visibles de la Federación Agraria, que reinciden en el mismo error desde el comienzo del lockout patronal: ser la voz, el rostro y el sostén del piquete verde en beneficio de los intereses de los grandes jugadores del negocio de la soja y de la cadena agroindustrial. No han mencionado nunca el papel de los pulpos exportadores multinacionales, como Cargill, Bunge y Dreyfus, que exprimen a los pequeños productores. No han reclamado públicamente la necesidad de reinstalar la Junta Nacional de Granos, que permitiría a esos productores recibir un mejor precio que el fijado por los acopiadores-exportadores. No han señalado ni una vez el papel de los grandes grupos, como Los Grobo, que por su posición dominante en el mercado y holgura financiera desplaza a los pequeños productores de sus tierras. Los Grobo poseen 17.700 hectáreas propias, pero arrendando cultiva en total más de 150 mil. Acopia un millón y medio de toneladas y comercializa 112 mil de harina. Entre las empresas del holding facturan cerca de 200 millones de dólares anuales. En su balance trimestral al 31 de enero de este año informó que su activo suma 388 millones de pesos, con un patrimonio neto de 96 millones.

Muchas cosas son raras en este conflicto, pero que la Federación Agraria sea el vocero más combativo de sus verdugos es un error que se ha repetido a lo largo de toda esta crisis. Ayer mismo volvieron a cometerlo. Si es por inocencia, que a esta altura parece inverosímil, los pequeños productores deberían evaluar si necesitan otros dirigentes. Si son conscientes de su rol funcional a los intereses de los reyes de la soja, como Los Grobo, los pequeños productores tienen un problema con sus dirigentes.

sábado, 29 de marzo de 2008

Pequeñas delicias de la vida agroexportadora

Síndrome de Estocolmo

Cresud tiene 400.000 hectáreas.

Adecoagro 200.000.

El Grupo Bemberg 143.000.

Fortabat 140.000.

LIAG Argentina 120.000.

El Grupo Werthein 100.000.

La Biznaga 50.000.

Jorge Blanco Villegas 26.000.

Reyes Terrabusi 25.000.

Los Grobo 17.700.

Supongamos por un momento que estos campos tienen un rinde promedio de soja de 2.900 kilos por hectárea. Es más o menos el rinde promedio del país del 06.

Seguramente tendrán tierras más fértiles, de mayor productividad, pero juguemos con estos números.

La eliminación de las retenciones, como se pide hoy día entre piquetes y cacerolas, implica entregarles a estos 10 empresarios/grupos la friolera de 650 millones de dólares. Entre los 10 juntan 1.200.000 hectáreas. Esas tierras deben valer bastante más de 6 mil millones de dólares [a 5000 dólares la hectárea, pero en la zona núcleo en febrero valía 10.700 según la revista márgenes agropecuarios...].

Pero claro, no te olvides, los terratenientes no existen...

Hace unos días, Montenegro escribió una muy buena columna en Crítica donde mostraba otros datos que reflejan lo mismo [los datos de la tierra también son de él]... 

Según los registros de la ONCCA hay 74.115 productores registrados en la venta de soja.

Pero 30.583 establecimientos producen hasta 60 toneladas al año. Son explotaciones de 20 a 25 hectáreas y representaron menos del 4% del total de la cosecha del año pasado. 

Si se agrupa a todas las explotaciones de hasta 1500 toneladas/año, se tiene al 96% de los establecimientos que levantaron el 40% de la cosecha. 

En el otro extremo, sólo 2.817 acapararon el 60% de la producción sojera.

A ver si se entiende: el 3,8% de las explotaciones controla el 60% de la producción.

Habría que dejar de mentirle a la gente diciéndole que la soja se trata de un negocio de chacareros que se parecen a los Ingalls.

Hay minifundistas, hay pequeños y medianos [que sin duda merecen políticas diferenciadas].

Pero el negocio grueso lo manejan unos pocos. Así que Doña Rosa, ya sabe.

Salga con la cacerola y defienda el negocio de los Elsztain, Soros, Bemberg, Fortabat, Werthein y demás chacareros.

Sólo así lograremos que en este país deje de haber hambre.

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¿quién le roba a quién?

Por el paro agropecuario se perdieron cerca de $300 millones por día

La pérdida económica para el país que provocaron los días del paro agropecuario equivale casi exactamente a lo que el Gobierno tiene previsto gastar durante dos años para compensar a la agroindustria por la suba de los precios internacionales: unos $2350 millones. El monto surge de la suma de las pérdidas preliminares para la industria y el transporte.

El costo del paro también es equiparable a la recaudación impositiva del mes pasado en concepto de retenciones a las exportaciones, las mismas que detonaron la primera crisis político-económica que enfrentó la presidenta Cristina Fernández.
Según cálculos de una consultora económica privada, se perdieron cerca de 300 millones de pesos por cada uno de los días hábiles del paro del campo, que comenzó tras la suba de las retenciones decidida por el Gobierno, informa hoy el diario La Nación.
El monto surge de la suma de las pérdidas preliminares para la industria y el transporte. El primer sector dejó de percibir cerca de $ 80 millones diarios, es decir, unos $ 650 millones acumulados desde el estallido del conflicto; el segundo, $ 212 millones por día, que equivalen a casi $ 1700 millones.
También existen otros costos para el país, incluso algunos que todavía no se conocen, como las demandas judiciales que seguramente enfrentarán las empresas exportadoras por no poder entregar a tiempo su mercadería en el exterior.

Este parate también se reflejó en el mercado interno, donde hubo claras muestras de desabastecimiento de mercadería y consecuentes aumentos de los precios que, según las asociaciones de defensa de los consumidores, rondaron alrededor del 50%.

Link permanente: http://www.mdzol.com/mdz/nota/38769